Cuando le crees a las publicidades, a la realidad virtual y a la tv de que puede complacer todos tus caprichos con utópicas fantasías, olvidamos el límite de lo real y nos da un hambre de cosas, personas y momentos que la misma realidad no ofrece, y ahí… Justo ahí comienza un agujero negro en nuestro universo interior, que si no equilibramos… Devorará, devastara nuestra felicidad. Sin embargo el universo está hecho para arrebatarle las creaciones y regalos a quienes no están dispuestos a cuidarlos.
Se debe cuidar y obtener, perpetuar y realimentar con la misma fuerza con la que se desea y sueña.

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